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Insolito, Romell Broom recibió 18 pinchazos y sobrevivió a la pena de muerte

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Un hecho insolito ocurrio el 14 de Setiembre a las 14 horas cuando llevaron a Romell Broom, a la sala de ejecución, allí lo esperaba un equipo de aplicación de la pena capital de Ohio, Estados Unidos. Fueron casi tres largas horas, en las que le hicieron mas de 18 pinchazos, todos en búsqueda de una vena, para inyectarle la dosis letal, pero los médicos no salían de su asombro al no poder encontrarla, probaron en el brazo, pies, tobillos pero no la encontraron.

Estados Unidos. Romell Broom, preso en el corredor de la muerte de Lucasville, Ohio, sufrió los pinchazos fallidos a lo largo de tres horas. La ejecución fue suspendida.
Un equipo de aplicación de la pena capital de Ohio, Estados Unidos, fracasó en el intento de matar con una inyección letal a Romell Broom, de 53 años, el 15 de septiembre pasado. La ejecución del reo -condenado por secuestro, violación y asesinato (no confeso) en 1984, de Tryna Middleton, de 14 años- fue suspendida por el gobernador, Ted Strickland, después de que el condenado hubiera recibido 18 pinchazos en diversas partes del cuerpo, sin que se pudieran concretar su muerte.
Lo que sigue es la traducción de la declaración presentada por el superviviente de este ajusticiamiento fallido.

“Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:
1. El 15 de septiembre, alrededor de las 14, mi abogada me informó que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.
2. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe, Phillip Kerns, entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase.
3. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.
4. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.
5. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: “No”, y se fue.
6. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido.
7. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.
8. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda.
9. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí, pero que no podían agarrarla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.
10. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose.
11. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.
12. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera “un veinte” y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe agarró la aguja y salió de la habitación.
13. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que me iban a quitar la vida.
14. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución.
15. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana.
16. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.
17. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico en otra oportunidad. (El Liberal)

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